Acogimiento familiar: la importancia de acompañar a quienes abren sus hogares a niños en situación de vulnerabilidad
Miriam Hoffmann y Eduardo Palacio, orientadores familiares e integrantes de la Fundación Familia Saludable, visitaron los estudios de AIRE LIBRE FM para hablar sobre el acogimiento familiar y los desafíos que enfrentan las familias que reciben temporalmente a niños, niñas y adolescentes. Durante la entrevista, explicaron la importancia de fortalecer los vínculos, respetar las historias personales y brindar acompañamiento a quienes asumen esta responsabilidad.
Abrir las puertas de una casa a un niño que atraviesa una situación de vulnerabilidad implica mucho más que ofrecerle un lugar donde vivir. Significa recibir una historia, acompañar emociones, reorganizar rutinas y construir vínculos que requieren tiempo, paciencia y comprensión.
Sobre esta realidad hablaron Miriam Hoffmann y Eduardo Palacio, integrantes de la Fundación Familia Saludable, durante una entrevista en AIRE LIBRE FM, en la que abordaron el tema “El acogimiento familiar: cuidando a quienes cuidan”.
Los especialistas explicaron que el acogimiento familiar constituye una medida de protección temporal destinada a niños, niñas y adolescentes que, por distintas circunstancias, no pueden permanecer con su familia de origen.
“Es un hogar donde se cuida de manera temporal a un niño, una niña o un adolescente, para que no lleguen a hogares o albergues. Esa es la intención. No es una medida definitiva, sino temporal”, explicó Palacio.
En estos casos, las familias se ofrecen voluntariamente para recibir a los menores y brindarles atención, contención y un entorno familiar mientras los organismos competentes intervienen sobre su situación.
Una medida de protección que involucra a distintas instituciones
Palacio explicó que el proceso comienza cuando se detecta una situación que requiere la intervención de los organismos de protección de derechos de niños, niñas y adolescentes.
Posteriormente, intervienen las autoridades competentes y, según las circunstancias del caso, la Justicia determina las medidas necesarias para garantizar su protección.
Es allí donde pueden incorporarse las familias de acogimiento, que ofrecen un espacio de cuidado mientras se trabaja sobre la situación que originó la separación del hogar.
Los entrevistados remarcaron que estas familias no reemplazan definitivamente a la familia de origen, sino que cumplen una función de acompañamiento durante el período que resulte necesario.
Sin embargo, el ingreso de un niño a un nuevo hogar también implica cambios importantes para todos sus integrantes.
“Cuando un niño, una niña o un adolescente llega a un hogar, no cambia solamente el lugar de residencia. También se deben reorganizar los vínculos, los roles, las rutinas y aun las emociones de todas las personas involucradas”, explicó Hoffmann.
La orientadora familiar señaló que, además de pensar en las necesidades del niño, es fundamental considerar cómo se prepara la familia que lo recibe.
“Más que preguntarnos solamente cómo se adapta el niño, también tenemos que preguntarnos qué necesita cada integrante de la familia y qué apoyo necesita el conjunto de esa familia”, sostuvo.
Construir confianza lleva tiempo
Uno de los aspectos centrales de la entrevista fue la importancia de comprender que los niños que llegan a una familia de acogimiento pueden haber atravesado experiencias difíciles.
Algunos han vivido situaciones de violencia, carencias afectivas, dificultades de alimentación o interrupciones en su escolaridad. Otros llegan durante la adolescencia, con experiencias y formas de relacionarse que requieren especial acompañamiento.
Por eso, los especialistas señalaron que no alcanza con tener buenas intenciones: también es necesario contar con herramientas para comprender y acompañar las emociones de quienes llegan al hogar.
Palacio explicó que parte de su trabajo como orientador familiar consiste en preparar a las familias para afrontar estas situaciones y ayudarlas a construir vínculos saludables.
Hoffmann agregó que la confianza no aparece necesariamente desde el primer día.
“La familia puede ofrecer un espacio de cuidado, la presencia y cubrir las necesidades básicas. Pero muchas veces la confianza puede llevar un tiempo”, explicó.
También recordó que, aun cuando reciben afecto y protección en un nuevo hogar, muchos niños mantienen el deseo de regresar con su familia de origen.
“El niño va a desear, por sobre todas las cosas, estar con su familia de origen”, señaló.
En ese sentido, destacó que el acompañamiento profesional permite comprender esas emociones y evitar expectativas que puedan resultar perjudiciales.
“El niño no es un paquete que hoy lo recibo y, porque no me gustó su carácter o cómo se comporta, lo devuelvo. Esto es muy fuerte emocionalmente para ese niño”, advirtió.
¿Qué sucede cuando hay hermanos?
Durante la conversación también se abordó una situación especialmente delicada: el acogimiento de grupos de hermanos.
Los especialistas coincidieron en que lo conveniente es preservar los vínculos fraternales y evitar nuevas separaciones cuando las condiciones lo permiten.
Sin embargo, reconocieron que no siempre resulta sencillo encontrar familias con disponibilidad y espacio suficiente para recibir a varios niños al mismo tiempo.
“Hay familias que tienen hasta cuatro chicos y a los cuatro los ponen en cuatro hogares de acogimiento, porque hay familias que no pueden recibir a cuatro hermanos”, explicó Palacio.
El orientador advirtió que estas situaciones pueden generar una nueva experiencia de separación para niños que ya atravesaron circunstancias difíciles.
“Eso es mucho más crítico para los hermanos, es otra ruptura más, otra separación. Lo conveniente es que todos vayan a una sola familia de acogimiento”, sostuvo.
De todas maneras, aclararon que también deben evaluarse las posibilidades reales de cada hogar, tanto en términos de espacio físico como de capacidad de cuidado.
¿Cuánto tiempo permanece un niño con una familia de acogimiento?
Otra de las preguntas estuvo relacionada con la duración del acogimiento.
Los integrantes de la fundación explicaron que no existe un plazo único aplicable a todas las situaciones, ya que cada caso depende de las decisiones de los organismos competentes y de las circunstancias particulares del niño.
Según señalaron, algunos acogimientos pueden ser breves, mientras que otros se extienden durante períodos prolongados.
También pueden surgir dificultades imprevistas dentro de la familia que recibe al niño, como problemas de salud u otras circunstancias que afecten su capacidad para continuar con el cuidado.
“A veces surgen situaciones dentro de esa familia de acogimiento que no estaban previstas. Quizás tuvieron la mejor voluntad de recibirlo, pero hoy están atravesando una enfermedad y tienen que decir que lamentablemente no pueden seguir”, ejemplificó Hoffmann.
Por eso, insistieron en la necesidad de acompañar a las familias durante todo el proceso y no solamente en el momento de recibir al niño.
La duración y continuidad de cada medida deben ser evaluadas por las autoridades responsables, teniendo como prioridad el interés superior del niño y la protección de sus derechos.
Cuidar también a quienes cuidan
Para Hoffmann y Palacio, uno de los principales desafíos consiste en reconocer que las familias de acogimiento también necesitan orientación, escucha y contención.
Recibir a un niño que ha atravesado situaciones complejas puede generar dudas, dificultades de convivencia y emociones que requieren acompañamiento.
En ese contexto, el trabajo de los orientadores familiares apunta a brindar herramientas para fortalecer los vínculos, comprender los comportamientos y ayudar a construir un entorno de cuidado.
“Ahí es donde nosotros intervenimos con este fortalecimiento de los vínculos, y creo que eso es muy importante en el acompañamiento”, expresó Hoffmann.
Los integrantes de la Fundación Familia Saludable también hicieron referencia a la necesidad de contar con más familias dispuestas a participar de estos procesos de protección.
La entrevista permitió poner en discusión una dimensión que muchas veces queda fuera del debate público: el acogimiento familiar no depende únicamente de la voluntad de ayudar, sino también de la preparación y del acompañamiento que reciben quienes asumen esa tarea.
(EN EL AUDIO LA ENTREVISTA COMPLETA)
Aire Libre FM 96.3






