“Te dejan solo”: la dura vida de un paciente derivado, contada desde adentro

El testimonio de “Koki” Mansilla y su hija Yanina expone las múltiples dificultades económicas, emocionales y burocráticas que atraviesan las personas derivadas por razones de salud. Y la lucha constante para acceder a la medicación a través de la obra social OSEF. Ambos estuvieron en los estudios de AIRE LIBRE FM.

La realidad que viven los pacientes derivados por razones de salud volvió a quedar en evidencia en los estudios de AIRE LIBRE FM, donde “Koki” Mansilla y su hija Yanina compartieron una experiencia atravesada por la incertidumbre, el desgaste emocional y una pelea constante para garantizar algo tan esencial, como la medicación necesaria para seguir viviendo.

 

“Koki” fue derivado a Buenos Aires por un grave problema de salud y finalmente recibió un trasplante hepático. Hoy asegura estar “bastante bien, gracias a Dios”, pero el camino para llegar a ese presente estuvo lleno de obstáculos que, según relataron, no deberían existir cuando la vida de una persona está en juego.

 

En la vida de los pacientes de Tierra del Fuego, hay situaciones que se repiten con frecuencia: las dificultades que enfrentan quienes son derivados a centros de mayor complejidad. La falta de recursos para sostener la estadía, los altos costos de alquiler, traslados diarios y viáticos que no alcanzan, y las demoras de las obras sociales conforman un escenario que muchas familias deben afrontar mientras atraviesan momentos sumamente críticos. 

 

Yanina tomó la palabra para relatar uno de los momentos más angustiantes del proceso. Su padre fue trasplantado el 30 de septiembre y, 45 días después, todavía no había recibido ninguna medicación por parte de la obra social. “No le habían dado ni una sola medicación”, señaló, y explicó que fue el Hospital Británico el que terminó solventando todo, aun cuando ya habían cumplido con su parte médica. “La médica decía que no lo podía mandar a casa sin la medicación, porque todo lo que se hizo se echaba a perder”, expresó.

 

La indignación crecía al advertir que, tras cubrir una intervención de altísimo costo como un trasplante, no se garantizaba el tratamiento posterior indispensable para la supervivencia. “Hay medicaciones que no se pueden dejar de tomar, algunas son de por vida”, explicó Yanina, y remarcó que, sin ellas, el riesgo era extremo.

 

Uno de los principales obstáculos fue el sistema de “enrolamiento” que exige OSEF para autorizar medicamentos de alto costo. Mientras en Río Grande los médicos ya están registrados, en Buenos Aires la situación se vuelve compleja por la cantidad de pacientes y trámites. “No hay médicos que quieran enrolarse”, señaló, a pesar de la voluntad del equipo médico del Británico por colaborar.

 

Desde el rol de paciente, “Koki” contó cómo tomó conciencia de la gravedad de la situación. Durante semanas creyó que la medicación estaba siendo provista por la obra social, hasta que comenzaron a faltarle los remedios. “Ahí se me cayó la ficha”, relató. Describió ese momento como un despertar doloroso, marcado por la sensación de abandono. “Me di cuenta de que la obra social no había comprado ni una aspirina”, dijo.

 

Esa mañana, a las seis, decidió llamar a la radio. “Sabía que Daniel ya estaba despierto”, contó. Tras la difusión del caso, la respuesta fue inmediata: comenzaron los llamados y, sorpresivamente, aparecieron las medicaciones en Tierra del Fuego. Incluso intervino personal que colaboró activamente para destrabar la situación.

 

La entrevista también permitió visibilizar la vida cotidiana de una familia derivada. Alquileres de hasta 100 mil pesos por día, departamentos alejados de los hospitales, estadías prolongadas sin certeza de plazos y familiares que organizan rifas y colectas para sostener los gastos. “Es imposible solventar seis meses así”, señalaron.

 

En el plano emocional, el relato de padre e hija se volvió aún más profundo. “Estuve al borde de la muerte”, confesó “Koki”, recordando cuando los médicos le dijeron a sus hijos que se despidieran. Sin embargo, destacó el acompañamiento de su familia y la decisión de enfrentar el proceso con una actitud positiva. “Yo no me voy a morir de esto”, se repetía, convencido de que la fortaleza mental también juega un papel clave en la recuperación.

 

Yanina, como acompañante, describió el desgaste acumulado: la medicación a toda hora, el aislamiento, el miedo constante a quedarse sin recursos o sin remedios, la espera interminable por una autorización. “Ya es estresante tener un familiar enfermo, y encima tener que pelear todo”, resumió.

 

El testimonio cerró con un agradecimiento y un pedido implícito: que las autoridades tomen nota de una realidad que, según quedó claro al aire, también por la participación y aportes de los oyentes, no es un caso aislado. “No puede ser que haya que llegar a la radio para que aparezca la medicación”, coincidieron.

 

La historia de “Koki” Mansilla y su familia expone una problemática estructural que atraviesa a muchos fueguinos derivados por razones de salud: cuando el sistema falla, la pelea por vivir se vuelve doble.

 

(EN EL AUDIO LA ENTREVISTA COMPLETA)

() Aire Libre FM 96.3: