Garófalo advirtió por la crisis textil y reclamó definiciones sobre el futuro de la industria fueguina
En el marco del Día de la Industria, el titular de la Cámara Fueguina de la Industria Nacional (CAFIN), Alberto Garófalo, analizó en diálogo con Aire Libre FM la situación que atraviesa el sector textil en Tierra del Fuego y cuestionó el impacto de la caída de la demanda interna y de la apertura de las importaciones.
Garófalo señaló que actualmente existen dos grandes problemas que afectan a la industria fueguina. Por un lado, la falta de reglamentación de determinados aspectos del Decreto 594 y, por otro, el escenario económico nacional.
“Nosotros estamos trabajando sobre una de las dos vertientes que castigan a la industria en Tierra del Fuego, que es algo específico, que tiene que ver con la falta de reglamentación del Decreto 594”, explicó.
Según detalló, el decreto que otorgó la prórroga del régimen de promoción establecía una reducción progresiva de determinados beneficios a partir de enero de 2025, pero ese mecanismo nunca fue reglamentado.
“Estamos abocados a pedir que haya una nueva reglamentación, una en blanco sobre negro, que es lo que pretende el decreto y que obviamente las empresas tuvieron que aceptar en su momento”, sostuvo.
El empresario consideró que una resolución sobre este punto permitiría generar mayor previsibilidad para las compañías radicadas en la provincia. “Si lo conseguimos, viene a dar cierta certeza para trabajar en Tierra del Fuego mirando hacia el futuro”, afirmó.
Caída de la demanda y apertura de importaciones
Garófalo también puso el foco en la caída del consumo interno y en las medidas que facilitaron el ingreso de productos importados.
“La otra cuestión que se ve en nuestras posibilidades es la caída de la demanda a nivel nacional y una política que ha llevado a una baja en el CLE que ha permitido que ingresara importación”, manifestó.
A su entender, la combinación de menor consumo y mayor competencia de productos extranjeros terminó reduciendo el mercado disponible para las empresas fueguinas.
Durante la entrevista también se refirió al debate generado en torno a la política económica nacional y a las diferencias entre sectores empresarios y funcionarios del Gobierno.
“Más allá de un ordenamiento de la economía y la lucha contra la inflación, que son logros importantes, la duda que nos queda es qué hacemos con la ocupación que hoy detenta la industria”, planteó.
En ese sentido, advirtió que la industria continúa siendo uno de los sectores que más mano de obra demanda y que una reducción de su actividad puede tener consecuencias importantes sobre el empleo.
“En la medida que vea disminuida su posibilidad de venta en el mercado interno, obviamente va a seguir generando desocupación”, sostuvo.
Garófalo cuestionó además la idea de que los trabajadores desplazados de la industria puedan incorporarse rápidamente a otros sectores de la economía.
“Esa mano de obra no es automática que pueda desplazarse hacia esos sectores más dinámicos”, explicó, y agregó que muchas de las actividades que actualmente muestran crecimiento son “capital intensivo” y no necesariamente pueden absorber rápidamente a la cantidad de trabajadores que podría perder la industria.
La industria textil: de casi mil trabajadores a 290
Consultado específicamente por la situación del sector textil fueguino, Garófalo confirmó la fuerte reducción del empleo.
“Ha disminuido notablemente la cantidad de trabajadores textiles, de casi mil ahora a 290 trabajadores”, señaló.
Ante la posibilidad de que la industria textil deba reconvertirse hacia otras actividades, el titular de CAFIN sostuvo que no existe una respuesta única y que el futuro estará condicionado por las decisiones de política económica.
“Es difícil decirlo porque está muy condicionado por la política económica que aplique cada gobierno en Argentina. Esto cambia en forma constante”, explicó.
Garófalo reconoció que la industria textil enfrenta una situación compleja a nivel mundial, especialmente por la competencia de países como China y Bangladesh, pero señaló que existen experiencias de reconversión exitosas.
“Falta una definición de hacia dónde vamos a ir”, sostuvo al referirse específicamente a Tierra del Fuego.
En ese marco, planteó una definición sobre el futuro del régimen y de las empresas radicadas en la provincia.
“Si vamos a tener cinco años, si lo van a renovar por cinco años más, o si la decisión es que no solo la industria, el sinomio general, la industria fueguina, tiene que migrar hacia otra cosa”, expresó.
Sin embargo, remarcó que cualquier eventual proceso de reconversión debería contemplar a las empresas que actualmente están instaladas en Tierra del Fuego.
“Nosotros lo que decimos es: no descartamos ninguna hipótesis, ningún escenario, pero lo que sea tiene que ser con las empresas adentro, que es lo que garantiza que esos puestos de trabajo sigan existiendo”, afirmó.
Y agregó: “Si tenemos que migrar, yo creo que habrá buena voluntad en las empresas, porque tienen comprometido su capital en Tierra del Fuego. Habrá buena voluntad en hacer una reconversión, pero hay que darle un plazo para entrenar personal, para afinar las cuestiones que tienen que ver con el mercado”.
“Las camisetas de la Selección argentina vinieron de Tailandia”
Uno de los ejemplos utilizados por Garófalo para graficar el impacto de la apertura de importaciones fue el de las camisetas de la Selección argentina.
“Las camisetas de la Selección argentina vinieron de Tailandia a este Mundial”, señaló.
El empresario aclaró que una fábrica radicada en Tierra del Fuego históricamente produjo la tela utilizada para esas camisetas y que en esta oportunidad participó en una proporción menor.
“Una fábrica de Tierra del Fuego históricamente fabricó la tela para esa camiseta. En esta oportunidad fabricó una cantidad muy menor”, explicó.
Para Garófalo, la posibilidad de que las prendas importadas resulten competitivas está directamente vinculada con la reducción de aranceles.
“¿Por qué se ponen competitivas las camisetas que vienen de Tailandia? Porque una baja de aranceles facilitó su ingreso. Entonces, eso era lo que protegía la producción de Tierra del Fuego”, sostuvo.
El titular de CAFIN reconoció que puede existir una diferencia de precio a favor del producto importado, pero planteó que el análisis debería contemplar el impacto que tiene cada modelo productivo sobre el empleo y el desarrollo territorial.
“Quizás llegaba a algún centavo más caro, pero eso es lo que está sosteniendo la actividad a 3.000 kilómetros de Buenos Aires, en una zona neurálgica y de interés geopolítico”, afirmó.
En esa línea, defendió la necesidad de considerar el rol estratégico de la industria fueguina y su relación con la soberanía.
“¿Hay voluntad de unir un interés extraeconómico por mantener a Tierra del Fuego funcionando con esos puestos de trabajo que, en definitiva, representan soberanía o no?”, preguntó.
“Si no es así, definamos hacia dónde vamos”
Finalmente, Garófalo planteó que, si la decisión política es modificar el perfil productivo de Tierra del Fuego, el proceso debe ser definido con anticipación y con participación de las empresas actuales.
“Si no es así, y se supone que debemos ir hacia otra actividad, bueno, definamos cuáles son, veamos cómo hacemos para que esto se haga en el menor plazo posible, pero un plazo va a llevar”, advirtió.
Y alertó sobre las consecuencias de una salida desordenada del régimen industrial:
“Si las echamos, el que lleguen nuevas empresas a hacerse cargo de lo que, en definitiva, se vaya a producir, va a llevar un tiempo más largo aún”.
Para el empresario, el principal riesgo es que durante ese período se produzca una pérdida irreversible de empleo y población.
“Y en el medio, ¿qué hacemos? Tenemos un desastre, una pérdida de puestos de trabajo, un achicamiento de la población, todo lo que se consiguió en 50 años de inversión pública o privada se pierde”, concluyó.
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Aire Libre FM 96.3







