Brisighelli advirtió que los conflictos en el puerto pueden poner en riesgo la temporada de cruceros
El presidente de FEDECATUR y referente del sector turístico de Ushuaia pidió evitar que las disputas entre Nación, Provincia y los trabajadores portuarios afecten la operatoria de los buques. También cuestionó el aumento de Ingresos Brutos, alertó sobre la falta de fondos para promoción turística y señaló que los catamaranes no tienen un lugar alternativo cuando deban dejar el muelle principal.
Ángel Brisighelli manifestó su preocupación por la escalada del conflicto en el puerto de Ushuaia y advirtió que una eventual interrupción de las operaciones de cruceros podría generar consecuencias duraderas para el destino.
El dirigente sostuvo que los inconvenientes se arrastran desde principios de año, luego de la intervención del puerto a mediados de enero, y que la situación se agravó con amenazas de impedir la operatoria mediante cortes de calles u otras medidas.
“Lo principal es evitar que se dañe la actividad de cruceros y la actividad en general, no solamente de cruceros, sino también la actividad del puerto de Ushuaia”, expresó.
Brisighelli aclaró que comprende los reclamos de los trabajadores y el conflicto que mantienen con la intervención, así como las diferencias entre los gobiernos nacional y provincial. Sin embargo, consideró que esas disputas no deberían terminar perjudicando a terceros.
En ese sentido, advirtió que las empresas navieras no necesariamente reaccionan como otros sectores ante una medida de fuerza: si encuentran dificultades operativas durante una temporada, podrían optar por otros puertos en los años siguientes.
“Una vez que lo pierdan, no vuelven nunca”, afirmó, al señalar que Ushuaia podría perder buques y compañías de cruceros si se concretan las amenazas de impedir las operaciones.
El referente turístico remarcó que el posicionamiento de la ciudad como puerta de entrada a la Antártida es el resultado de tres décadas de trabajo y pidió evitar que se vea afectado por un conflicto político entre Nación y Provincia.
Cuestionó el aumento de Ingresos Brutos
Consultado sobre el incremento proyectado de la alícuota de Ingresos Brutos del 2% al 8%, Brisighelli señaló que representa una suba del 400% en la tasa y estimó que el impacto sobre las tarifas de las agencias rondaría el 6%.
“Hoy no es posible absorber este tipo de aumentos en la presión impositiva. Impactan directamente en los costos”, sostuvo.
Explicó que el impuesto repercute en distintos eslabones de la cadena turística: hoteles, transportistas, restaurantes, guías y prestadores de servicios. Según describió, el incremento de los costos de esos proveedores termina trasladándose a las tarifas que deben ofrecer las agencias.
Además, indicó que las propias agencias deben afrontar el aumento de la carga tributaria, lo que genera un efecto acumulativo sobre los precios finales y puede afectar la competitividad del destino.
Como contraste, mencionó medidas anunciadas en otras provincias para reducir o eliminar Ingresos Brutos en actividades vinculadas al turismo. Entre ellas, citó anuncios de Misiones y un decreto presentado en Catamarca que, según indicó, establecía una alícuota cero para cuatro actividades, incluido el turismo.
“Estamos hablando de un aumento del 400%, mientras otros destinos están reduciendo el impuesto para fomentar el turismo”, señaló.
Menos recursos para promocionar Ushuaia
Brisighelli también describió las dificultades que atraviesa la promoción turística de Tierra del Fuego, en un contexto de reducción de presupuestos y atrasos en las transferencias de fondos.
Recordó que históricamente la promoción del destino se sostenía a través de tres organismos: el Instituto Fueguino de Turismo (Infuetur), la Secretaría de Turismo de la Municipalidad de Ushuaia y el Ushuaia Bureau.
Según explicó, durante los últimos años la Secretaría municipal perdió sus fondos específicos de promoción y pasó a apoyarse principalmente en los recursos del Ushuaia Bureau. A su vez, el Infuetur también sufrió una reducción presupuestaria.
En el caso del Bureau, detalló que su financiamiento se compone de aportes privados y municipales, en partes iguales. Sin embargo, señaló que la Municipalidad mantiene una deuda estimada en alrededor de 400 millones de pesos, aunque aclaró que no tenía el monto exacto.
Indicó que los fondos se transfieren con importantes demoras y, en general, mediante pagos parciales, lo que limita la capacidad de la institución para sostener su presencia en ferias y eventos internacionales.
“Se hace lo que se puede. Se trata de planificar para que esos pocos fondos disponibles rindan lo mejor posible, eligiendo los eventos más importantes y buscando alternativas para conseguir recursos”, explicó.
El dirigente advirtió que la falta de presencia en los espacios de promoción puede provocar que operadores turísticos orienten sus negocios hacia otros destinos que sí mantienen una participación constante.
También señaló que una situación similar se registra a nivel nacional, con recursos reducidos para el Instituto Nacional de Promoción Turística (Inprotur), que debe priorizar las ferias y acciones en las que participa.
Incertidumbre por el futuro operativo de los catamaranes
Por último, Brisighelli alertó sobre la situación de los catamaranes que fueron trasladados provisoriamente al muelle principal, mientras se desconoce el alcance y el plazo de las obras previstas en el muelle de usuarios.
El referente indicó que, a partir de mediados de octubre, se espera un aumento de la demanda portuaria por la llegada de buques antárticos. En ese escenario, anticipó que los catamaranes deberán dejar el sector que ocupan actualmente.
“Cuando lleguen los barcos, a partir de mediados de octubre más o menos, el puerto va a empezar a tener mucha más demanda y a todos los catamaranes nos van a sacar de ahí”, afirmó.
El problema, señaló, es que hasta el momento no les informaron cuál será el lugar alternativo ni cómo se organizará la operación.
Brisighelli comentó que comenzaron tareas de desarme en la parte más dañada del muelle de usuarios, aunque no cuentan con información oficial sobre el proyecto de reparación, los plazos ni las medidas previstas.
“Esperemos que desarmar sea la primera etapa de una reconstrucción de ese muelle o alguna herramienta parecida. Pero no sabemos qué van a hacer ni cuánto van a tardar”, expresó.
La incertidumbre alcanza a los cinco o seis barcos que actualmente se encuentran en el espigón principal y que deberán reubicarse cuando lleguen los cruceros.
“Si no tenemos a dónde ir, no hay plan B. Ese es el problema más grave que tenemos”, concluyó.
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