Boris Martynov: La cuestión Malvinas “tiene carácter mundial”

En el marco del II Seminario Internacional “El Escenario Geoestratégico del Atlántico Sur, Soberanía y Recursos Naturales en el Siglo XXI”, el catedrático ruso Boris Martynov entendió que la cuestión Malvinas, no se circunscribe solamente entre la Argentina y el Reino Unido, sino que tiene alcance global.

“Pienso que el problema de Malvinas no se limita por los problemas entre Argentina y Gran Bretaña, tiene carácter mundial, porque tenemos lo conflictos parecidos en diferentes partes del mundo; parecidos desde el punto de vista jurídico, porque desgraciadamente el Derecho Internacional no trabaja en estos casos. los conflictos se quedan en estado congelado, porque existe, desgraciadamente, esta discrepancia de los dos principios básicos del Derecho Internacional”, dijo.

El analista sostuvo que “el principio de la soberanía y la integridad territorial, por otra parte, el principio de la autodeterminación de los pueblos y naciones. Entonces, el Derecho Internacional ha entrado en conflicto consigo mismo, por eso la situación se agravó bastante. Qué métodos hay que proponer; primero, hay que trabajar mucho para fortalecer el Derecho Internacional, para deshacerse de las contradicciones que se han formado dentro de la materia, sin derecho no hay nada; o fuerza del Derecho o derecho de la fuerza, que nosotros observamos de últimos diez años, eso puede derivar en consecuencias muy deplorables para todos, no solamente para América Latina, Europa o Estados Unidos”. Observó que “nosotros tenemos, paradójicamente, básicos conceptos del Derecho Internacional, porque pensamos que existen los principios inquebrantables del Derecho; Soberanía, Integridad Territorial, no uso de la fuerza, igualdad soberana y muchos otros. Pero lo que se trata, el principio de la Autodeterminación. Yo pienso, personalmente, que hay que ver caso a caso, porque nosotros debemos pensar qué pueblo puede ser llamado pueblo, para merecer este derecho. Desgraciadamente, durante el periodo de la Guerra Fría, el tejido del Derecho Internacional fue introducir criterios políticos, provecho de las súper potencias que disputan el poder en todos los rincones del planeta”.

Martynov aseguró que “nosotros tenemos el mismo respeto al Derecho Internacional, el mismo respeto, porque Rusia ha tenido, tradicionalmente, antes de la Revolución, respeto al Derecho y tenía sus juristas muy conocidos que participaron en la Segunda Conferencia de la HAYA, convocada en 1907 por la iniciativa del emperador ruso Nicolás 2º, con los fines que suenan muy a tiempo hoy; para escapar de las guerras, para limitar los armamentos y para entregar el dinero liberado a las necesidades de los países pobres y de los países en desarrollo, así fue, muy actual para hoy. Desgraciadamente, las grandes potencias no siguieron esta iniciativa, no la apoyaron y el resultado todos lo sabemos; la Primera Guerra Mundial”. El pensador ruso reparó que “hoy en día no existen otros métodos que los pacíficos, porque las guerras sí fueron posibles en el pasado, hoy se han hecho imposibles, con la sofisticación, con el poder destructivos de las armas modernas. Entonces, debemos pensar solamente en las vías pacíficas. Hay opciones; primero, hay que trabajar para fortalecer el Derecho Internacional, para elevar su prestigio, para no dejarlo caer todavía más, hay que reformar la ONU, hay que conseguir la cooperación internacional en la escala más amplia posible y, después, el contacto entre la gente y entre las sociedades civiles, porque hoy el prestigio de la persona humana creció mucho. Hoy, una persona, se ha hecho sujeto de Derecho Internacional, casi igual al Estado, se puede dirigir al Tribunal Internacional por sobre la cabeza de su propio Estado. Esto significa que usted tiene poderes internacionales, deberes y derechos internacionales. Esto es muy importante, porque cada persona se siente más y más importante por lo que pasa en el mundo, entonces hay que aprovechar ese sentimiento, hay que trabajar juntos para escapar de las situaciones indeseables”.

Analizó que “el mundo se hizo interdependiente, es imposible pensar en los contingentes aislados, porque por ejemplo, yo no pienso la resolución del conflicto si Argentina continuase sin aliados, por sí sola, enfrentando a un bloque poderoso, la vía poderosa de los países occidentales. Ahora crece una consciencia común latinoamericana y Argentina debe sentirse todavía más latinoamericana que antes, mucho más latinoamericana, porque tiene los intereses comunes con países como Brasil, Brasil ya no va a tolerar la presencia de las fuerzas ajenas en el Atlántico Sur, el Amazonia Azul, contando con los pozos de petróleo que tienen ahí. Entonces, eso da a Argentina una chance brillante de cooperación entre países de América del Sur con otros países, que no están interesados en la militarización de esta área. Al final de las cuentas, para qué esta militarización, para disputar el poder, para disputar los derechos de los países ribereños en estos propios lugares. Estos derechos son grandes y de estos derechos dependen el futuro de estos países”, concluyó.

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