‘Anillo de fuego’: el eclipse que se observó desde Tierra del Fuego
En una reciente entrevista, el ex Jefe de la Estación Astronómica de Rio Grande, José Luis Hormaechea, compartió su perspectiva sobre el eclipse solar que tuvo lugar este martes y su impacto en el entorno natural.
La Luna desapareció de los ojos de la humanidad este martes 17 de febrero. Nuestro satélite, en su fase de luna nueva, no puede verse desde ningún lugar del planeta. Excepto desde la Antártida, donde un anillo de fuego tiñó el hielo de un color singular. Una perfecta alineación entre el Sol y la Tierra, con la Luna entre ambos, produjo un eclipse anular de Sol. Un evento astronómico impactante en el que nuestro satélite se puede ver, con la protección ocular necesaria, rodeado por los rayos del Sol sobre el continente helado.
Se pudo disfrutar de un leve eclipse parcial al amanecer en el extremo sur de la Argentina (Tierra del Fuego y sur de Santa Cruz) y Chile, y por la tarde en Botsuana, Lesoto, Madagascar, Mozambique, Tanzania y Zimbabue. Así, se vio una pequeña parte del disco solar, ocultado por la Luna.
Hormaechea, conocido por su pasión por la astronomía, explicó que los eclipses solares son fenómenos que ocurren con regularidad, con al menos dos eclipses de sol y dos de luna cada año. Sin embargo, el eclipse de hoy, visible principalmente en la Antártida, tuvo una parcialidad del 2% en nuestra región, lo que lo hizo prácticamente imperceptible. “La meteorología no acompañó, así que de todos modos nos hubiéramos perdido este espectáculo natural”, comentó.
El experto destacó la importancia de estos eventos astronómicos como una oportunidad para reconectar con la naturaleza. “Viviendo en un entorno urbano, a menudo nos aislamos de la naturaleza. Estos fenómenos nos recuerdan prestarle atención al entorno que nos rodea”, afirmó Hormaechea.
Respecto al impacto de los eclipses en la conducta animal, Hormaechea reveló que, aunque el eclipse de hoy no tuvo un efecto significativo, fenómenos similares con mayor parcialidad pueden alterar los comportamientos de los animales. Recordó un eclipse anular en 2017, que provocó un notable descenso en la temperatura, causando que los animales reaccionaran de forma diferente. “Los animales salvajes, que aún están conectados con los ciclos naturales, pueden mostrar comportamientos inusuales durante estos eventos”, explicó.
El profesor también mencionó un próximo fenómeno: un eclipse lunar parcial programado para el 3 de marzo. Este evento será visible en su fase final, pero la totalidad se verá mejor en el Océano Pacífico. “Aunque no será un espectáculo completo para nosotros, es un recordatorio de la belleza de los fenómenos celestiales”, agregó.
Hormaechea advirtió sobre la seguridad al observar eclipses: “Mirar al Sol a ojo desnudo nunca es recomendable. Es crucial utilizar gafas de eclipse con certificación adecuada. Los métodos caseros, como usar radiografías, son peligrosos y pueden causar daños severos a la vista”.
Finalmente, el experto concluyó agradeciendo a la comunidad por su interés en la astronomía y su deseo de aprender más sobre estos fenómenos naturales. “Espero que la gente siga mirando al cielo y disfrutando de lo que nos ofrece la naturaleza”, dijo con entusiasmo.
() Aire Libre FM 96.3:








