Advierten sobre los riesgos de los retos virales y piden mayor acompañamiento familiar

El licenciado Aníbal Lazzaroni advirtió sobre los riesgos que representan determinados desafíos virales en redes sociales para niños y adolescentes, a partir de la reaparición de una tendencia que consiste en simular desapariciones y medir la repercusión de las publicaciones a través de los “likes” y las veces que son compartidas. En diálogo con Aire Libre FM, Lazzaroni recordó que una situación similar se había registrado en 2019 en Tolhuin, cuando dos chicos participaron de este tipo de desafío a través de Facebook. Según explicó, la modalidad volvió a aparecer, esta vez mediante TikTok.

“Esa es la forma que están teniendo de generar, como en su momento ha sido esto de los tiroteos en las escuelas o el reto del clonazepam”, señaló.

El especialista explicó que estos desafíos suelen estar relacionados con la búsqueda de pertenencia y reconocimiento dentro de determinados grupos de adolescentes, que encuentran en estas acciones una manera de destacarse frente a sus pares.

Desafíos que cambian y vuelven a aparecer

Lazzaroni indicó que las tendencias virales suelen tener una duración breve y que, en muchos casos, son reemplazadas por otros desafíos a medida que pasan los días.

“Son breves. Siempre estamos hablando de que esto va cambiando a medida que pasan unos 10, 15, 20 días”, explicó.

En ese sentido, aclaró que la desaparición de una tendencia no necesariamente significa que haya sido neutralizada por la intervención de adultos o de las fuerzas de seguridad, sino que muchas veces responde a un cambio en las conductas de los propios adolescentes.

Como antecedentes, mencionó el reto de la ballena azul, el fenómeno de Momo y otros desafíos que, según recordó, llegaron a generar preocupación en establecimientos educativos de Río Grande.

También recordó episodios vinculados a amenazas de tiroteos en escuelas y a desafíos que podían provocar lesiones físicas, como aquellos en los que se retiraba el apoyo de los pies de una persona mientras saltaba.

El riesgo detrás de las desapariciones virtuales

El especialista advirtió que simular una desaparición, aunque los adolescentes lo consideren una broma, puede generar situaciones de riesgo que excedan el propio desafío.

“Más allá de ser una broma, que ellos lo toman como una broma, puede generar por detrás que esa falta de esa criatura en ese lugar un adulto pueda aprovechar para contactarlo, para sacarlo de la isla, para tener una situación de acoso o de abuso”, manifestó.

Por ese motivo, planteó la necesidad de prestar atención a las actividades que los menores desarrollan en las redes sociales y a las posibles consecuencias de determinadas publicaciones.

La preocupación por las autolesiones

Durante la entrevista, Lazzaroni también expresó preocupación por el aumento de situaciones de autolesión entre adolescentes, a las que se refirió como “cutting”.

Explicó que se trata de conductas en las que algunos chicos se realizan cortes en distintas partes del cuerpo, como los antebrazos y las entrepiernas, en contextos que pueden involucrar situaciones de presión o depresión.

Además, mencionó que existen plataformas vinculadas a videojuegos en las que se solicitan fotografías que pueden incluir marcas de autolesiones.

Consultado sobre la existencia de casos en Río Grande, respondió afirmativamente y sostuvo que se trata de una problemática que requiere atención y trabajo preventivo.

Celulares: acompañamiento y supervisión familiar

Al referirse a las medidas de prevención, Lazaroni remarcó la importancia del acompañamiento de los adultos durante el uso de dispositivos electrónicos.

“La recomendación en principio siempre es el uso responsable, el adulto que esté presente en las horas de virtualidad”, afirmó.

En ese marco, consideró que el control parental, por sí solo, no resulta suficiente y planteó que las familias deben conocer qué hacen los chicos, a qué sitios ingresan y cuáles son sus comportamientos en el entorno digital.

Respecto de la edad para entregar un celular, recomendó que sea después de los 12 años, aunque aclaró que el acompañamiento familiar debe continuar durante la adolescencia.

“Siempre, hasta que esa criatura deje los 16, 17, 18 años tiene que tener el control de la familia”, expresó.

Asimismo, advirtió que los riesgos de la virtualidad no afectan únicamente a los menores, sino también a personas adultas que pueden ser víctimas de situaciones de acoso o abuso.

La información que puede revelar una fotografía

Otro de los aspectos sobre los que hizo hincapié fue el cuidado del material que se comparte a través de internet.

Lazaroni explicó que una fotografía digital no es solamente una imagen, sino también un archivo que puede contener información adicional.

“Nos olvidamos que es un archivo con información”, sostuvo.

En ese sentido, señaló que determinados archivos pueden incluir datos vinculados al lugar y al momento en que se tomó una fotografía, así como información relacionada con su envío y circulación.

Por ello, recomendó ser cuidadosos con las imágenes y los contenidos que se comparten en las plataformas digitales.

El rol de las escuelas y los acuerdos de convivencia

Finalmente, Lazaroni se refirió a la utilización de celulares en los establecimientos educativos y consideró que las instituciones escolares realizan esfuerzos dentro de sus posibilidades, aunque sostuvo que la prevención debe comenzar principalmente en el ámbito familiar.

“Yo creo que las escuelas en la provincia hacen lo que pueden. Esto fundamentalmente es un problema de la familia”, afirmó.

El especialista cuestionó que, pese a la existencia de acuerdos de convivencia que contemplan restricciones al uso de celulares en las escuelas primarias y secundarias, muchas familias continúan enviando a los estudiantes con sus dispositivos.

En ese contexto, planteó una contradicción entre la preocupación por la seguridad de los chicos y las prácticas cotidianas vinculadas al uso de la tecnología.

“Queremos seguridad, pero no hago nada para que esto sea seguro”, expresó.

Lazaroni concluyó que la prevención de los riesgos digitales requiere un trabajo conjunto entre las familias y las instituciones educativas, con límites claros, acompañamiento y mayor atención a las actividades que niños y adolescentes desarrollan en las redes sociales.

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Aire Libre FM 96.3
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