“Patitas a la Obra”: Estudiantes de Río Grande ayudan a perros de la calle y buscan generar conciencia
Lucía Bautista, Rocío de la Fuente y Juan Busmail, estudiantes del Instituto María Auxiliadora, hablaron con AIRE LIBRE FM en el programa El campo es al aire libre, conducido por Germán Vanadía, sobre “Patitas a la Obra”, un proyecto escolar que busca mejorar las condiciones de vida de animales que pasan gran parte del tiempo en la calle. Los alumnos fabrican cuchas y camas, realizan recorridas para entregar alimento y agua y trabajan junto a organizaciones proteccionistas, mientras intentan instalar un mensaje de responsabilidad sobre el cuidado de las mascotas.
Una evaluación escolar terminó llevando a un grupo de estudiantes fuera del aula, a recorrer barrios de Río Grande, fabricar refugios y encontrarse cara a cara con una problemática que muchas veces forma parte del paisaje cotidiano de la ciudad: perros que pasan horas a la intemperie, aun en medio del frío, la nieve y la lluvia.
El proyecto se denomina “Patitas a la Obra” y forma parte de un ABP —Aprendizaje Basado en Proyectos— desarrollado en el área de Comunicación junto a la profesora Cintia Ríos.
“Un ABP es una modalidad de evaluación mediante un proyecto. Esto quiere decir que no estamos teniendo evaluaciones progresivas durante el año, en las que conseguimos una nota y luego se promedia para sacar una nota final, sino que estamos siendo evaluados constantemente mientras llevamos a cabo un proyecto”, explicaron los estudiantes.
Pero rápidamente la propuesta superó el objetivo académico.
“Nosotros queremos concientizar a la sociedad en Río Grande acerca de la problemática de las condiciones de vida de los animales y, además de eso, poder generar un cambio, si se puede, aunque sea mínimo, en la calidad de vida de los que podamos”, contó Lucía.
Los jóvenes comenzaron a recibir donaciones, fabricar camas y casitas y organizar recorridos para acercar comida y agua a los animales.
“Hemos estado recibiendo donaciones y hemos estado preparando casitas y camitas para ellos. Hemos salido a dar de comer a algunos animales; muchos perritos se encuentran en la Margen Sur”, relataron.
En ese camino también encontraron el acompañamiento de organizaciones que habitualmente trabajan con animales. Patitas del Fuego, por ejemplo, colaboró con alimentos, platos y otros elementos.
Los estudiantes también construyeron cuchas que luego fueron entregadas a la asociación Como Perros y Gatos. Una de ellas incluso terminó en Tolhuin.
“Ya vamos tres, cuatro que hemos hecho y estamos yendo a donarlas a una asociación llamada Como Perros y Gatos”, explicaron. Tiempo después descubrieron, a través de las redes sociales de la organización, que una de sus construcciones había llegado hasta otra localidad. “Vimos que en su cuenta de Instagram subieron una foto que estaban en Tolhuin y la casita estaba ahí”.
No todos los animales que encuentran durante las recorridas están abandonados. Ese descubrimiento también cambió la mirada de los estudiantes sobre el problema.
Rocío contó que recorren sus propios barrios y especialmente sectores de la Margen Sur. “Hemos dado de comer a perros y les hemos dado agua también a todos los que encontramos que están en la calle o por ahí los que viven más que todo en la calle. No tienen que ser sí o sí perros que se quedaron abandonados o se quedaron sin familia”.
Algunos tienen propietarios, pero permanecen durante buena parte del día afuera y expuestos al clima.
“Me parece muy importante que hagamos conciencia como ciudadanos de Río Grande de que muchas personas son dueñas de animales y no los están cuidando de las condiciones climáticas bastante adversas que hay en la provincia”, planteó uno de los estudiantes.
Y la experiencia de las recorridas les permitió comprobarlo directamente.
“Me ha tocado salir con nieve, con lluvia, a darle de comer a los perros, porque todos tenemos un cronograma semanal en el que cada uno tiene su horario y su barrio correspondiente. Hay perros que tienen dueño y que están afuera, están todos sucios, están descuidados”.
La reflexión que surgió de ese trabajo es sencilla, pero contundente: el animal depende de la responsabilidad de quien decidió incorporarlo a su vida.
“El perro no solamente no puede expresarlo, sino que no puede decirte ‘me duele, no me gusta, la estoy pasando mal realmente’. Es nuestra responsabilidad como seres humanos con conciencia hacernos cargo”, expresaron.
“Patitas a la Obra” involucra a todo el curso, integrado por alrededor de 37 estudiantes, aunque cada grupo desarrolla una tarea diferente. Algunos confeccionan ropa para animales, otros trabajan en la instalación de comederos, reúnen alimentos o recorren distintos sectores de la ciudad.
Lucía, Rocío y Juan se concentran especialmente en fabricar cuchas y camas, realizar donaciones y alimentar a los perros que encuentran durante sus recorridas.
Todo queda además registrado en una crónica que forma parte de la evaluación del proyecto y documenta cada actividad desarrollada.
Lo que comenzó como una manera distinta de aprender terminó convirtiéndose también en una experiencia concreta de participación comunitaria. Y ese parece ser uno de los aprendizajes más importantes de “Patitas a la Obra”: entender que ayudar no siempre requiere solucionar un problema completo; a veces comienza con una casita, un plato de comida o detenerse a mirar a un animal que todos los días está en la misma esquina.
(EN EL AUDIO LA ENTREVISTA COMPLETA)

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