Día 9: La nueva fundación de la Misión Salesiana

En el día de hoy nuestro relato se cenra en la nueva fundación de la Misión salesiana

Monseñor Fagnano, el Padre Beaovoir y las Hermanas de María Auxiliadora fundaron en septiembre de 1897 una nueva Misión Salesiana, a 12 km al norte del Río Grande y a 4 km al sur del Cabo Domingo. En el transcurso del siglo XX, Nuestra Señora de la Candelaria pasó a ser también Escuela Agrotécnica Salesiana. Por Decreto Nacional 2.087/83 fue declarada Monumento Histórico Nacional.

El nuevo emplazamiento se localizó a orillas del arroyo El Chorillo.
Monseñor Fagnano, teniendo presente que sus anteriores instalaciones habían sido destruidas por un incendio- encomendó al Padre Bernabé, que junto con los obreros Gelesci y Tomsich iniciaran pruebas para la fabricación de ladrillos de barro.
El historiador local Oscar Gutierrez se refiere a éstos acontecimientos diciéndonos ” El padre Juan Bernabé fue el arquitecto y urbanista primitivo de Río Grande. De su trabajo surgió la primitiva iglesia…, las habitaciones para los misioneros, el edificio de las hermanas y los dos colegios, uno para las niñas y otro para los niños.”

Desde un primer momento los salesianos nos relatan como los aborígenes pasaban, estaban algún tiempo y , muchas veces, dejaban a sus hijos con las indicaciones que no fueran hacia el norte, porque peligraban sus vidas. Posiblemente este relato se pueda vincular con la presencia de la expedición de Juilio Popper, un registro del Padre Borgatello hace referencia a que “se paga una libra esterlina por cabeza de indio como en la Patagonia se paga el mismo precio por una cabeza de puma”.

Paralelo a este proceso de organización de La Misión, la Orden Salesiana enfrentó dificultades para obtener los títulos de propiedad de las tierras donde se habían asentado definitivamente. Recién el 5 de marzo de 1909 el Gobierno Nacional les “concedió” la ocupación de esas tierras; pero poco tiempo después desde Italia les llega la noticia que deben vender esas tierras al estanciero -y vecino- José Menéndez, miembro de la Sociedad Anónima Ganadera y Comercial Menéndez Behety), ocurriendo esto el 7 de marzo de 1914.

Para los salesianos y las Hermanas del María Auxiliadora esta venta de tierras significaba abandonar muchos años de trabajo, su espacio material y simbólico. Desde Buenos Aires se iniciaron múltiples gestiones para recuperar estas tierras, es decir comprándoselas a Menéndez, el cual sistemáticamente se los negaba.
Finalmente y mediante un comprador anónimo logra que José Menéndez le venda la fracción del lote 61 (de la antigua subdivisión del Territorio Nacional de la Isla de Tierra del Fuego, es decir, las tierras donde hasta hoy le pertenecen a la Misión Salesiana Nuestra Señora de la Candelaria.


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