Un estudio hace dudar el futuro del proyecto petrolero Sea Lion en Malvinas

En base a datos del auditor texano y de otras exploraciones un experto argentino cuestiona supuestos implícitos en el plan de desarrollo hidrocarburífero en torno de las islas. “El pozo tipo de Sea Lion debería recuperar en su vida útil unos 14 millones de barriles de petróleo y el gasto de capital de pozos y facilidades sería de cerca de USD 36 millones por pozo. Con base en la información pública disponible, estos valores unitarios no lucen razonables”.

Así dice un estudio técnico titulado “La cuestión Malvinas y la explotación de petróleo” elaborado por el petrofísico argentino Juan Carlos Glorioso, exprofesional de YPF y Repsol, que también trabajó en certificación de recursos internacionales, integra el Instituto Argentino de Energía General Mosconi y es miembro senior de la Society of Petrophysicists & Well Log Analysts (SPWLA), que agrupa a analistas de recursos hidrocarburíferos.

El informe hace un racconto histórico de los intentos petroleros en torno de las islas argentinas ocupadas de facto por el gobierno británico y un minucioso examen técnico de la información y datos conocidos hasta ahora sobre el proyecto Sea Lion, en el que se asociaron la compañía israelí Navitas Petroleum Development & Production Limited (65%), y la británica Rockhopper Exploration PLC (35%) para iniciar operaciones en el último trimestre de este año y extraer petróleo crudo a partir del primer trimestre de 2028 en una zona unos 220 kilómetros al norte de las islas.

“Fuera de las Reservas Probadas que el auditor certificó, los recursos contingentes y prospectivos de Sea Lion tienen aún un alto grado de incertidumbre de ser recuperados y su desarrollo estará sujeto a la respuesta de producción que se obtenga en la zona probada, una vez que comiencen las operaciones”, agrega el estudio, que entre otras cosas muestra el mapa que la firma texana Netherlands Sewell & Associates Inc (NSAI) incluyó en su informe de auditoría petrolera fechado el 31 de julio pasado y enviado a fines de agosto a Sam Moody. CEO de Rockhopper.

El jueves pasado, cuando presentó un informe semestral de Rockhopper en la Bolsa de Londres, Moody redobló la apuesta contra las cautelares y los exhortos penales de la justicia argentina, el arbitraje ante el Tribunal del Mar anunciado por el presidente argentino Javier Milei y las sanciones a firmas y ejecutivos directa o indirectamente vinculados al proyecto petrolero marino. Afirmó que la primera unidad flotante para el proyecto ya llegó a astilleros del sudeste asiático y que ya adquirieron el buque OSX-1 para aumentar la producción a 180.000 barriles diarios, más del triple del ritmo productivo anunciado inicialmente.

De las incertidumbres a las analogías

Sin embargo, dice el estudio de Glorioso, “en la industria, para respaldar las proyecciones de un yacimiento que aún no ha entrado en producción, pero que posee datos de ensayos limitados en tiempo y capacidad, se suelen establecer analogías geológicas y de ingeniería de reservorios con otros yacimientos que hayan tenido una prolongada historia de producción”. Se desconoce en cambio si NSAI, el auditor texano, hizo ese tipo de analogía, aunque sí afirmó expresamente que recurrió a “casos análogos” para estimar que los recursos prospectivos “tienen una chance razonable de ser económicamente viables”. De ahí la conclusión de que los “valores unitarios” hasta ahora difundidos del proyecto “no lucen razonables”.