“Un puente a la lectura”: el proyecto de Pasitos Curiosos
La directora del jardín Pasitos Curiosos, María Cristina González, destacó en AIRE LIBRE FM, la importancia de acercar la literatura a los niños desde edades tempranas y fomentar espacios de lectura compartida en familia. La iniciativa, que comenzó en la institución educativa, avanza ahora hacia la comunidad de Río Grande con propuestas que buscan estimular el lenguaje, la creatividad y la imaginación.
En diálogo con Aire Libre FM, María Cristina González, directora del jardín Pasitos Curiosos, explicó los objetivos del proyecto “Un puente a la lectura”, una iniciativa que busca fortalecer el vínculo de las infancias con la literatura y generar conciencia sobre la importancia de leer desde los primeros años de vida.
“Desde el año pasado, con el equipo de Pasitos Curiosos, pensamos en darle la importancia que tiene la lectura en el nivel inicial. Hicimos un proyecto anual y transversal que también ayude a entender al adulto la importancia de la literatura en una edad tan temprana”, señaló.
González remarcó que el acercamiento a la palabra puede comenzar incluso antes del nacimiento. En ese sentido, explicó que la propuesta no se limita a los cuentos tradicionales, sino que incluye poesías, nanas, versos, música y otras expresiones literarias que permiten a los niños explorar el lenguaje y desarrollar su imaginación.
De los cuentos clásicos a la literatura folclórica
La directora contó que durante el año pasado trabajaron con cuentos clásicos, mientras que en esta nueva etapa eligieron abordar los cuentos folclóricos. Como parte de las actividades, organizaron un cierre con las familias, en el que los propios alumnos pudieron compartir lo aprendido y mostrar sus producciones.
“Los chicos de las salas de cinco comenzaron a preguntarle a la seño por qué la luna y las estrellas tenían poesías y ellos también querían tener la suya. Entonces crearon sus propias poesías con sus nombres”, relató.
A partir de esas experiencias, el jardín organizó espacios especiales para que los niños pudieran recitar sus creaciones frente a sus familias. La iniciativa continuará con actividades fuera de la institución, con el objetivo de compartir estas herramientas con otros adultos y familias de Río Grande.
La lectura como herramienta para desarrollar el lenguaje
González sostuvo que la lectura en la primera infancia contribuye al enriquecimiento del vocabulario, al desarrollo del lenguaje y a la capacidad de imaginar y crear.
También destacó que los niños pueden acercarse a una historia antes de aprender a leer convencionalmente, a través de las imágenes, la escucha y la interacción con los adultos.
“Después de leer un cuento podemos armar títeres, hacer una obra de teatro, dibujar, ponerle una canción o cambiar la historia. Podemos preguntarnos qué pasaría si Caperucita no fuera roja o si el lobo fuera bueno”, explicó.
Según indicó, estas propuestas permiten que los chicos desarrollen su creatividad y construyan nuevas formas de expresarse. A su vez, la elaboración de títeres y otros objetos favorece el diálogo, la interacción y la creación de historias propias.
Menos pantallas y más tiempo compartido
Uno de los ejes del proyecto es promover alternativas al uso excesivo de dispositivos electrónicos y recuperar espacios de juego, lectura y exploración.
“Los niños nacemos siendo curiosos, pero esa curiosidad muchas veces se apaga con las pantallas”, advirtió González, quien destacó la importancia de ofrecer materiales sencillos que permitan crear sin necesidad de comprar objetos nuevos.
Como ejemplo, mencionó una actividad realizada junto a las familias, en la que utilizaron distintos elementos para construir objetos y estimular la creatividad de los niños.
“Con unas piedritas, una ramita o un libro que tengo en casa puedo crear. Hay que dejar que el niño ponga en juego su curiosidad y su capacidad de asombro, pero tiene que haber una figura adulta que acompañe”, sostuvo.
En ese sentido, la directora subrayó que no es necesario disponer de grandes cantidades de tiempo para generar experiencias significativas. Según señaló, dedicar entre 20 y 30 minutos diarios a una actividad compartida puede resultar muy enriquecedor, aunque incluso unos pocos minutos de lectura antes de dormir pueden marcar una diferencia.
También propuso recuperar estos momentos durante las comidas, los viajes en auto o los paseos, generando conversaciones e inventando historias a partir de lo que los niños observan a su alrededor.
El proyecto busca llegar a toda la comunidad
González explicó que, en esta segunda etapa, Pasitos Curiosos comenzó a salir al barrio y a visitar distintos espacios para difundir la propuesta. Además, los alumnos de las salas de cinco recorrieron comercios de la zona y dejaron códigos QR que permiten escuchar algunas de las poesías creadas por los chicos.
La intención es ampliar estas experiencias y generar encuentros con otras familias, para compartir recursos y responder consultas sobre cómo fomentar la lectura en el hogar.
“Tenemos la intención de salir a la comunidad de Río Grande para contarles qué hacemos en el jardín y qué pueden hacer ellos desde casa”, afirmó.
Finalmente, González invitó a los adultos a recuperar también el placer de leer, más allá de las obligaciones laborales o educativas.
“Un cuento nos invita a volar, a soñar”, expresó, al destacar que construir el hábito de la lectura desde la infancia puede contribuir a formar personas con mayor imaginación, creatividad y capacidad de expresión.
El proyecto “Un puente a la lectura” busca así trascender las aulas y consolidar el encuentro entre las infancias, las familias y la literatura, a través de experiencias que promuevan el disfrute de la palabra desde los primeros años de vida.
Aire Libre FM 96.3






