El uso de las TICs y la inteligencia artificial en las escuelas secundarias de Río Grande

La licenciada en sociología Ana Zárate presentó una investigación centrada en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) en escuelas secundarias de Río Grande, con especial atención al impacto de la inteligencia artificial en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

El trabajo fue desarrollado como parte de su tesis final de licenciatura en la Universidad Nacional de Tierra del Fuego y surgió a partir de su participación en estudios sobre juventudes realizados desde 2021, donde ya venía investigando junto a docentes y estudiantes de Río Grande y Ushuaia.

Según explicó, la investigación se llevó adelante en dos instituciones secundarias de la ciudad, una pública y una privada, trabajando con estudiantes de los últimos años del nivel medio, principalmente jóvenes de entre 16 y 17 años.

El rol de la tecnología dentro y fuera del aula

Zárate señaló que el análisis estuvo dividido en dos grandes dimensiones. Por un lado, observó cómo las tecnologías son incorporadas dentro del proceso educativo, tanto por docentes como por estudiantes, especialmente en la búsqueda de información, resolución de actividades y desarrollo de tareas escolares.

Por otro lado, estudió el papel que tienen las TICs en la vida social de los adolescentes y cómo atraviesan sus vínculos cotidianos.

“Hoy el celular es la principal herramienta de acceso. Ya ni siquiera se trata solamente de computadoras”, explicó, remarcando que los estudiantes utilizan constantemente plataformas digitales e inteligencia artificial como apoyo en sus estudios.

Inteligencia artificial: una herramienta ya incorporada

La socióloga indicó que durante el desarrollo de la investigación, en 2024, comenzaba a expandirse el uso de herramientas de inteligencia artificial entre los estudiantes.

En ese contexto, los jóvenes manifestaron que utilizaban estas aplicaciones principalmente como guía para resolver tareas, despejar dudas o recibir orientación frente a actividades que les resultaban complejas.

Sin embargo, también reconoció que los docentes detectaban casos de “copiar y pegar” sin análisis previo. “Los mismos docentes decían que se notaba cuando el estudiante entregaba algo con palabras o expresiones que claramente no eran propias”, comentó.

Aun así, destacó que muchos educadores asumían que la IA ya forma parte de la realidad cotidiana de los adolescentes y comenzaban a pensar estrategias para incorporarla pedagógicamente.

Diferentes miradas entre los docentes
Uno de los aspectos que más llamó la atención a la investigadora fue la diversidad de posturas entre los docentes frente a las nuevas tecnologías.

Mientras algunos profesores se mostraban abiertos y predispuestos a integrar herramientas digitales en las clases, otros reconocían dificultades para adaptarse a un escenario que todavía consideran nuevo.

“Había preocupación, pero también conciencia de que el mundo viene por acá y que es necesario incorporarlo”, expresó.

En ese sentido, sostuvo que aún existen necesidades de formación docente para poder aprovechar plenamente estas herramientas dentro de las aulas.

Tecnología y continuidad educativa
Otro de los puntos destacados del estudio fue cómo las tecnologías permiten que el aprendizaje continúe fuera del aula.

Zárate explicó que las plataformas digitales facilitan que los estudiantes puedan acceder a consignas, materiales y actividades en cualquier momento, incluso cuando no asisten físicamente a clases.

Esto genera, según detalló, una continuidad en los procesos de aprendizaje y la posibilidad de profundizar contenidos desde intereses personales.

Además, muchos estudiantes afirmaron utilizar internet y redes sociales para investigar temas que despiertan su curiosidad o que desean continuar estudiando en el futuro, pensando incluso en carreras universitarias o técnicas.

La preocupación por las apuestas digitales
Durante el trabajo de campo surgió además un tema no previsto inicialmente: las apuestas online entre adolescentes.

La investigadora relató que los docentes manifestaban una fuerte preocupación por el crecimiento de esta práctica entre los jóvenes.

Sin embargo, desde la mirada estudiantil, las apuestas digitales eran percibidas principalmente como una actividad recreativa o de ocio, muchas veces naturalizada por el entorno familiar y social.

“Algunos planteaban que familiares también apostaban o que lo hacían figuras famosas, entonces no lo percibían como algo negativo”, explicó.

Asimismo, señaló que la presencia de publicidad y promociones vinculadas a plataformas de apuestas contribuía a esa normalización entre los adolescentes.


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