DÍA 6: La llegada de las hijas de María Auxiliadora
En esta ocasión recordaremos como fue el arribo de las Hijas de María Auxiliadora
Fueron tres las Hijas de María Auxiliadora que llegaron a estas tierras tan australes: Luisa Rufino, Rosa Massobrio y Rosa Gutiérrez; PROVENÍAN DE Punta Arenas en una embarcación que se llamaba “Torino”.
Hacia diciembre de 1896, luego que la segunda Misión fuera arrasada por un voraz incendio, los hermanos salesianos y las Hijas de María Auxiliadora se trasladaron 16 kilómetros al norte de la desembocadura del Río Grande, sus instalaciones -aún presentes- han sido declaradas «Monumento Histórico de Interés Nacional» en el Decreto 2087/83.
Este nuevo asentamiento consistía en una capilla e instalaciones para los indígenas y los religiosos. También el lugar contaba con un taller para niñas y mujeres aborígenes, donde las monjas les enseñaban labores como el hilado, la costura y otras acciones domésticas.
El objetivo fundamental de las Hermanas de María Auxiliadora era evangelizar y civilizar a las sociedades originarias que habitaban la zona norte de nuestra isla. Por ello -y junto a Monseñor Fagnano y demás salesianos- se enfrentaron a la avaricia y violencia que los buscadores de oro y los estancieros ejercían sobre ellos.
Internamente y para cumplir sus objetivos: la Hermana Luisa Ruffino cumplía las misiones de directora; Rosa Massobrio era vicaria y cocinera; Rosa Gutierrez ejercía como maestra de las niñas; Catalina Dabbene como maestra de las indias mayores; Maximina Ballester era la encargada de la ropería y la novicia María Auxilio era auxiliar de cocina. Si bien las Hermanas hacían que sus pupilas se cortaran el pelo, vistieran otras ropas, modificaran su lenguaje y creencias, representaban un refugio de calor, alimento y seguridad. Los aborígenes miraban con gran asombro a estas mujeres que tenían una vestimenta negra tan particular por lo cual las apodaron “pinguinas”
En principio todos los gastos que incurrían las Hijas de María Auxiliadora: por ejemplo alimentos- galletas y carne-, frazadas, utensilios, velas, entre los más destacados, fueron costeados por los salesianos; en 1910 sus estructuras económicas se separaron y posteriormente -hacia 1947- se trasladaron a su predio actual, dentro del éjido urbano- ubicado entre las calles: Monseñor Fagnano, Avenida perito Moreno, Rivadavia y Avenida San Martín. Hoy, nuestra ciudad reconoce el valor de cada una de estas religiosas y las ha homenajeado dotando de sus nombres a las calles del Barrio CGT
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