De la duda a la vocación: el camino de una joven de Río Grande hacia la fonoaudiología

Mariana Millaleo contó en AIRE LIBRE FM cómo pasó del traductorado a una carrera con enfoque humano, el desafío de dejar su ciudad y la importancia de los vínculos durante el proceso.

La historia de Mariana Millaleo es la de muchos jóvenes que, al terminar el secundario, no tienen del todo claro qué camino seguir. Nacida en Río Grande, su recorrido estuvo marcado por la búsqueda, el cambio y, finalmente, el descubrimiento de una vocación.

“Nací en Río Grande, yo de jardín fui al Mundo de Colores, y después primaria y secundaria fui al EMEI, completo hasta que terminé mis estudios allá”, relató.

Al dar el paso hacia la universidad, la incertidumbre estuvo presente. “Cuando termino el secundario, en realidad no estaba tan segura de qué estudiar, y como siempre había estudiado inglés, me anoté en el traductorado en la UNC”.

Sin embargo, la experiencia no fue la esperada. “Realizando el año me daba cuenta que por ahí el fin de la carrera no era lo que yo buscaba”.

El momento del cambio

El giro llegó casi por casualidad, en una muestra de carreras. “Terminé llegando a la muestra de carreras de la UNC y ahí descubrí esta profesión, que yo creía que sabía todo y al final no sabía nada”.

Su mirada sobre la fonoaudiología cambió rápidamente. “La vinculé con la lingüística y la pronunciación, pensando que eso era todo, y después me encontré que era muchísimo más, y me terminó encantando”.

Lo que más la atrapó fue el contacto con las personas. “Pasar de trabajar con textos a ver que esto sí o sí implicaba un contacto humano me pareció mucho más atractivo”.

Dejar la ciudad y empezar de nuevo

El proceso no estuvo exento de dificultades. Mudarse implicó salir de su zona de confort. “Fue todo un cambio, al principio no conocés nada y tenés que empezar a hacer tus vínculos”.

Aun así, encontró sostén en sus afectos. “Es difícil dejar atrás amistades y familia, pero para mí fue un sostén muy grande. Siempre había llamadas con mis amigas y mi familia”.

Y con el tiempo, logró construir un nuevo entorno. “Eventualmente uno también se genera su apoyo en la ciudad en la que está estudiando”.

El valor de los vínculos

A lo largo de la carrera, el acompañamiento fue clave para sostenerse. “Si había complicaciones en las materias, mis compañeros ayudaban mucho. Salir de una clase pesada, charlar y descontracturar, eso suma un montón”.

Desde su experiencia, dejó un consejo claro para otros estudiantes. “Para mí lo más importante es apoyarse en los vínculos que uno tiene. Es lo que más sostén da en los peores momentos”.

También invitó a bajar la autoexigencia. “No pasa nada si uno desaprueba materias, no hay que ser tan exigentes”.

Y remarcó una herramienta concreta. “Armar un grupo de estudio es importantísimo”.

Una etapa que continúa

Ya recibida, su mirada está puesta en el futuro. “Me encantaría seguir formándome, terminé pero quiero seguir”.

Entre sus intereses, mencionó distintas áreas de especialización. “Me interesa mucho la parte de audición y vestibular, pero también estomatología o voz”. Sin dejar de lado la práctica profesional. “La idea es complementarlo con la experiencia laboral”.

Una historia que invita a animarse

El recorrido de Millaleo refleja que no siempre el primer intento es el definitivo, y que cambiar de rumbo también forma parte del aprendizaje.

“Permitirse esos espacios y apoyarse en los demás ayuda muchísimo”, resumió.

Su testimonio, pone en valor no solo la formación académica, sino también el camino personal que implica encontrar una vocación.

 

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