Alfajores Fin del Mundo apuesta al sabor fueguino y proyecta seguir creciendo dentro y fuera de la provincia

Fernando y Walter, responsables de Alfajores Fin del Mundo, contaron cómo nació el emprendimiento que hoy produce alfajores, conitos y cajas de regalo con identidad fueguina. Con presencia en Río Grande, Ushuaia y Tolhuin, el proyecto busca consolidarse como un producto regional que ya viaja a distintos puntos del país y del exterior.

AIRE LIBRE FM 96.3 · RÍO GRANDE · PRODUCCIÓN FUEGUINA

Alfajores Fin del Mundo apuesta al sabor fueguino y proyecta seguir creciendo dentro y fuera de la provincia

Fernando y Walter, responsables de Alfajores Fin del Mundo, contaron cómo nació el emprendimiento que hoy produce
alfajores, conitos y cajas de regalo con identidad fueguina. Con presencia en Río Grande, Ushuaia y Tolhuin,
el proyecto busca consolidarse como un producto regional que ya viaja a distintos puntos del país y del exterior.

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En Río Grande, Alfajores Fin del Mundo sigue consolidándose como una propuesta local que combina
producción artesanal, identidad fueguina y una fuerte apuesta por el crecimiento. En una recorrida realizada por
Aire Libre FM, Fernando y Walter, responsables del emprendimiento, compartieron detalles sobre el origen del proyecto,
la elaboración de sus productos y la respuesta que vienen recibiendo tanto de vecinos como de visitantes
que eligen llevarse una caja de alfajores como recuerdo de Tierra del Fuego.

Según contaron, el proyecto tomó forma en 2024, cuando ambos decidieron dar un giro en sus vidas
y hacerse cargo de la marca. Aunque no provenían del mundo de la repostería, sí compartían el gusto por el producto
y una visión común sobre su potencial. A partir de esa decisión comenzaron a aprender, a ordenar cada etapa del trabajo
y a desarrollar una propuesta que no solo destacara por el sabor, sino también por la presentación y la identidad local.

DESTACADO
El emprendimiento produce casi 1.500 alfajores por día y ya logró llegar con su producto a distintos puntos del país y del exterior.

Sabores tradicionales, frutales y una presentación bien fueguina

Uno de los aspectos que más destacan en Alfajores Fin del Mundo es la variedad de propuestas.
Además de los sabores tradicionales de chocolate blanco, chocolate negro y dulce de leche,
fueron incorporando alternativas frutales y presentaciones especiales que les permitieron diferenciarse.
Entre ellas aparece el alfajor de membrillo, que fue especialmente elogiado durante la visita,
y también el de calafate con dulce de leche, elaborado con una materia prima que buscan conseguir
con el mayor grado de naturalidad posible.

Pero la apuesta no se limita al relleno. Los responsables del emprendimiento explicaron que también pusieron el foco
en la regalería y el packaging, desarrollando cajitas de madera con distintos diseños,
tonos y detalles vinculados a Tierra del Fuego. Truchas, pingüinos, castores, zorros, la torre del CAP y otros íconos
locales forman parte de una estética que busca hacer del alfajor no solo un producto para comer, sino también
un regalo con identidad propia.

Sabores
Chocolate blanco, negro, dulce de leche, membrillo, calafate y otras líneas especiales.
Presentación
Cajitas de madera y diseños inspirados en símbolos y paisajes fueguinos.
Identidad
Un producto 100% fueguino que muchas personas llevan como regalo fuera de la provincia.

Producción diaria y trabajo artesanal

En cuanto a la elaboración, detallaron que hoy alcanzan una producción de casi 1.500 alfajores diarios,
sumando las variedades tradicionales, frutales, los conitos y otras líneas especiales. Parte del proceso está mecanizado,
sobre todo en las líneas que van destinadas a kioscos, pero otros productos mantienen un fuerte componente artesanal.

Es el caso de los alfajores de frutas, donde el relleno se trabaja manualmente, o los de merengue,
que requieren una elaboración individual con espátula y varios días de secado. También los conitos
se realizan a mano, buscando que cada unidad mantenga la misma forma y calidad. Esa dedicación, explicaron,
es parte central del valor del producto.

Un producto fueguino que ya viaja a otros destinos

El crecimiento del emprendimiento también se refleja en su alcance comercial. Actualmente, Alfajores Fin del Mundo
tiene presencia en Río Grande, Ushuaia y Tolhuin, además de distribución en kioscos, puntos de venta regionales,
el shopping y los aeropuertos de Río Grande y Ushuaia. Esa expansión ha permitido que más personas
conozcan el producto dentro de la provincia y que se fortalezca como una opción representativa de Tierra del Fuego.

A eso se suma el hecho de que muchas cajas ya viajaron a Chile, Europa, Estados Unidos, México, Brasil y Canadá,
entre otros destinos. Durante la entrevista compartieron incluso la anécdota de un visitante brasileño que volvió a buscar alfajores
por pedido de su esposa, que ya conocía el producto. Para ellos, ese tipo de historias confirma que el alfajor fueguino
empieza a ganar un lugar propio también fuera de la isla.

Información útil
Alfajores Fin del Mundo atiende en la esquina de Don Bosco e Yrigoyen
Horarios: de 10 a 13 y de 15 a 20, de lunes a sábado.
También se consiguen en kioscos y distintos puntos de venta de la provincia.

Nuevas cajas, homenajes y proyección

Fernando y Walter también recordaron la buena repercusión que tuvo la línea de cajas homenaje a Malvinas,
pensada como un recuerdo especial para quienes participan de la vigilia o buscan un presente con un fuerte valor simbólico.
Esa experiencia les confirmó que el packaging es una parte importante del proyecto y que todavía hay espacio para seguir creando.

En ese sentido, adelantaron que ya trabajan en nuevas presentaciones y en una futura caja especial,
con la idea de seguir ampliando la oferta durante el año. Para ellos, la imagen y el envoltorio son fundamentales,
pero siempre respaldados por la calidad de la materia prima, el cuidado del proceso y la dedicación diaria del equipo.

Con una propuesta que combina sabor, identidad local y visión comercial, Alfajores Fin del Mundo
sigue creciendo como una marca fueguina con proyección. Desde Río Grande, el emprendimiento busca consolidarse dentro de la provincia
y representar a Tierra del Fuego cada vez que una de sus cajas cruza la isla y llega a otro punto del país o del mundo.