Miriam Aguirre y el cáncer de mama: “No quería que la enfermedad fuera el centro de todo”

Miriam Aguirre y el cáncer de mama: “No quería que la enfermedad fuera el centro de todo”

Miriam Aguirre habló con AIRE LIBRE FM sobre el camino que comenzó a transitar en abril de 2024, cuando fue diagnosticada con cáncer de mama luego de detectar por sí misma un nódulo. En el marco de Octubre Rosa, compartió cómo atravesó el diagnóstico, el impacto que tuvo en su familia y la importancia de los controles y de prestar atención a los cambios del propio cuerpo. También destacó el acompañamiento de los profesionales de salud y de sus seres más cercanos.

Hablar de cáncer de mama no siempre significa contar una historia de la misma manera. Miriam Aguirre lo dejó claro desde el comienzo: cada persona recibe el diagnóstico, lo procesa y lo enfrenta de una forma diferente.

Ella fue diagnosticada el 26 de abril de 2024.

Todo comenzó con una señal que descubrió mediante la autoexploración.

“Sentí un nódulo, entonces fui con esa duda al médico y ahí empezaron todos los estudios”, recordó.

Durante ese proceso, Miriam comenzó a prepararse mentalmente para la posibilidad de que el resultado fuera cáncer. Por eso, cuando finalmente recibió la confirmación, su primera reacción fue práctica.

“Dije: ‘Bueno, listo, ¿qué hay que hacer?’. No quería perder un segundo, quería que se terminara rápido, quería que fuera un trámite”, contó.

Pero una cosa era imaginarlo y otra escuchar el diagnóstico.

Después de salir del consultorio se encontró con su hija, que entonces tenía 19 años. Le contó lo que acababa de ocurrir y continuó con la rutina como si todavía no hubiera terminado de comprenderlo.

“Me subí al auto y me preguntó cómo me había ido. Le dije: ‘Nada, Belén, tengo cáncer’. Yo todavía no había caído”, relató.

Fue la reacción de su hija la que terminó por enfrentarla con lo que estaba sucediendo.

“Ella me dijo que fuera a la playa, que gritara, que llorara y que después resolviera”, recordó.

Y Miriam lo hizo. Se permitió llorar, enojarse y hacerse preguntas.

“Uno cuestiona estas cosas. ¿Por qué? ¿Qué hice para que me pase esto?”, expresó.

Después llegó otra etapa: decidir cómo quería transitar la enfermedad.

“No quería que me trataran como una persona incapaz”

Miriam reunió a su familia y dejó en claro algo desde el principio: no quería que el cáncer modificara por completo la manera en que los demás la miraban.

“No quería que me trataran como a una persona discapacitada. Estaba por empezar un tratamiento que no sabía cómo iba a ser, pero no quería que esto fuera el centro de atención”, explicó.

Durante los primeros tiempos decidió mantener el diagnóstico dentro de un círculo reducido.

“Armé una burbuja en mi casa. Éramos nosotros. Quería hacer las cosas a mi manera”, contó.

Su hija, su actual marido y el resto de su familia se convirtieron entonces en su principal sostén.

Miriam reconoce que no siempre se sintió cómoda con algunas frases que suelen utilizarse cuando se habla de personas con cáncer.

“Eso de ‘Dios le da sus peores batallas a sus mejores guerreras’ no me llena. A mí me cuesta mucho”, admitió.

Lo que necesitaba era algo diferente: personas que estuvieran a su lado sin convertirla únicamente en una paciente.

Y esas personas, aseguró, ya estaban en su casa.

“Mi hija me decía: ‘Te tenés que levantar, tenés que hacer, tenés que resolver. ¿Vas a hacer el tratamiento o no? En cualquiera de los casos, yo estoy acá’”, relató.

Ese acompañamiento cotidiano fue una de las herramientas más importantes para atravesar el proceso.

Detectarlo a partir de un cambio en su cuerpo

La experiencia de Miriam también deja un mensaje especialmente importante durante Octubre Rosa: conocer el propio cuerpo y consultar ante cualquier cambio puede ser determinante.

Ella no llegó al diagnóstico a partir de un síntoma avanzado. Fue un nódulo que detectó y decidió controlar.

A partir de allí comenzaron los estudios y posteriormente el tratamiento.

Miriam destacó especialmente el acompañamiento médico recibido y mencionó al mastólogo del hospital, el Dr. Guillermo Giorgetti.

“No tengo ninguna queja con los profesionales de la salud. Me tocó un médico increíble, siempre muy atento”, aseguró.

Los estudios determinaron inicialmente la presencia de dos nódulos ubicados en un mismo sector de la mama y a partir de allí los médicos comenzaron a definir los pasos del tratamiento, incluida una primera intervención quirúrgica.

Su historia continúa, porque también continúa su vínculo cotidiano con una enfermedad que modifica muchas cosas incluso después de atravesar las primeras etapas.

Pero Miriam prefiere no definir su experiencia únicamente desde la enfermedad ni desde la idea de ser una “guerrera”.

Su testimonio habla también de miedo, enojo, familia, controles médicos, decisiones y de aprender a mirar de otra manera aquello que antes parecía urgente.

“Cuando te toca esto, empezás a reveer un poco la vida”, resumió.

 

(EN EL AUDIO LA ENTREVISTA COMPLETA)

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Aire Libre FM 96.3
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