Destacan una baja de los suicidios en Río Grande, aunque advierten sobre el impacto de la crisis social
La directora general de Salud Mental y Adicciones del Municipio de Río Grande, Andrea Manavela, habló con Aire Libre FM sobre la situación del suicidio en Argentina y particularmente en la ciudad, y remarcó que, si bien en Río Grande se observa una tendencia descendente en los últimos años, es necesario “seguir trabajando y redoblando esfuerzos” en prevención y promoción de la salud mental.
Manavela señaló que el suicidio constituye una problemática de salud pública “muy compleja” y multicausal, por lo que no puede atribuirse a un único motivo. En ese sentido, explicó que históricamente las tasas más elevadas suelen registrarse durante períodos de crisis económicas severas, debido al impacto que estas situaciones tienen sobre la calidad de vida y el sufrimiento individual y colectivo.
Uno de los grupos que requiere especial atención, según explicó, son los adolescentes y jóvenes de entre 15 y 29 años. La funcionaria vinculó esta situación con una etapa de la vida en la que se construyen proyectos personales, educativos y laborales, y advirtió que actualmente existe una menor perspectiva de futuro y esperanza entre muchos jóvenes.
“Lo que ofrece el mundo adulto no es muy alentador, muy esperanzador, muy contenedor tampoco de lo que van atravesando las juventudes”, sostuvo Manavela, quien también señaló la importancia de reconstruir los vínculos sociales y generar espacios de encuentro y contención.
Río Grande: 10 casos en 2024, 6 en 2025 y 2 en 2026
Al referirse específicamente a Río Grande, Manavela indicó que desde 2023-2024 comenzó a observarse una tendencia descendente en los casos de suicidio.
Según los datos mencionados durante la entrevista, en Río Grande se registraron:
– 2024: 10 suicidios.
– 2025: 6 suicidios.
– 2026: 2 casos en lo que va del año al momento de la entrevista.
La funcionaria aclaró que se trata de suicidios consumados y diferenció estos datos de los intentos de suicidio.
A nivel provincial, señaló que la tasa de Tierra del Fuego se ubica en 12,1 casos cada 100.000 habitantes, ligeramente por encima de la tasa nacional que mencionó como 11,8 cada 100.000.
Sin embargo, Manavela remarcó que la reducción de los casos no implica bajar la guardia. “No nos podemos quedar tranquilos con que descendió. Tenemos que seguir trabajando y redoblando esfuerzos”, afirmó.
La situación económica y la falta de proyectos de vida
Durante la entrevista, la directora de Salud Mental y Adicciones también vinculó las dificultades económicas y sociales con las posibilidades que tienen especialmente los jóvenes de construir un proyecto de vida.
En ese sentido, habló de la importancia de contar con instituciones educativas, espacios laborales, universidades y ámbitos comunitarios que permitan construir expectativas hacia el futuro.
“Nosotros nos movemos porque encontramos sentidos. Nos movemos siempre tras un sentido, tras un objetivo”, explicó Manavela, y sostuvo que cuando las personas perciben que sus sueños y objetivos no tienen posibilidades de concretarse, se genera una situación de mayor vulnerabilidad.
También puso el foco en las desigualdades sociales y en la necesidad de que las políticas públicas permitan garantizar oportunidades, especialmente en materia de educación, salud y acceso a espacios de contención.
Una separación o un conflicto no son “la causa”
Consultada sobre situaciones como la pérdida de una pareja o una separación, Manavela explicó que este tipo de acontecimientos pueden funcionar como desencadenantes, pero no deben ser considerados como la causa de un suicidio.
“La causa siempre tiene algún correlato en la estructuración psíquica, en las condiciones ambientales, en las redes de apoyo”, explicó, destacando nuevamente la complejidad y multicausalidad de estas situaciones.
En ese sentido, cuestionó las formas de comunicar los suicidios que pueden terminar responsabilizando a familiares, parejas o personas cercanas.
Prevención, acompañamiento y orientación
Manavela explicó que el Municipio creó un área específica de Salud Mental, una política que comenzó a implementarse desde el inicio de la gestión municipal, a fines de 2019 y principios de 2020.
El trabajo apunta a distintas franjas etarias e incluye jóvenes, adultos mayores, adultos e infancias, combinando la atención asistencial con políticas de prevención y promoción de la salud mental.
Entre las iniciativas mencionó el trabajo de orientación vocacional para jóvenes, especialmente para quienes no tienen posibilidades de acceder a una consulta privada, además de acciones en escuelas, clubes, centros de jubilados y otras instituciones de la ciudad.
También destacó el trabajo realizado durante este año con establecimientos educativos en materia de convivencia y bullying.
“Todo está, nuestro mayor esfuerzo, dedicado a que no se sientan solos, a que sepan dónde recurrir”, afirmó.
Qué hacer ante una situación de crisis
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la necesidad de que la comunidad conozca qué hacer ante una situación de riesgo.
Manavela explicó que el trabajo de prevención se realiza antes de que se produzca una crisis, mientras que ante situaciones de gravedad es necesario recurrir a los servicios de emergencia.
En Río Grande, indicó que ante una situación de crisis o riesgo las personas deben dirigirse al Hospital Regional Río Grande, que cuenta con la estructura necesaria para abordar situaciones de mayor complejidad.
En caso de no poder trasladarse, señaló que se puede llamar al 103, Defensa Civil, organismo que articula con los distintos servicios de emergencia.
También destacó el trabajo de posvención, destinado a acompañar a familiares, compañeros de trabajo, compañeros de estudio y personas cercanas que atraviesan la pérdida de alguien por suicidio.
“El suicidio se puede prevenir”
Finalmente, Manavela insistió en la importancia de conocer las señales de alerta, aunque aclaró que no todos los suicidios presentan señales que puedan ser detectadas previamente.
“El suicidio se puede prevenir”, sostuvo, pero explicó que existen situaciones en las que no aparecen señales de alerta y, por lo tanto, las personas del entorno no tienen la posibilidad de anticiparse.
La aclaración, señaló, también es importante para evitar la culpabilización de las familias y de los profesionales después de una muerte por suicidio.
“Muchas veces ayuda a correrse del lugar de la culpa”, explicó Manavela, al señalar que familiares y allegados suelen preguntarse por qué no pudieron advertir lo que estaba ocurriendo.
Desde el Municipio remarcan así la importancia de hablar sobre salud mental, fortalecer los vínculos comunitarios, conocer las señales de alerta y saber dónde recurrir ante una situación de riesgo.
Aire Libre FM 96.3






