Jardín Dominó celebró 25 años de una historia construida junto a las familias riograndenses

Con un emotivo acto encabezado por su fundadora y representante legal, Prof. Nora Vicens, se celebraron este jueves los primeros 25 años de vida. Familias, docentes, exalumnos y autoridades acompañaron una ceremonia atravesada por los recuerdos, la música y el reconocimiento a quienes hicieron posible un proyecto educativo que comenzó con apenas 26 niños y hoy forma parte de la historia de numerosas generaciones de riograndenses.

Veinticinco años pueden contarse en calendarios, promociones y aulas recorridas. Pero también pueden medirse en primeras palabras, juegos, canciones, abrazos, maestras que permanecen en la memoria y familias que, un día, confiaron lo más valioso que tenían: sus hijos.

Con ese espíritu, el Jardín de Infantes Dominó, dependiente de Cono Sur Educación, celebró este jueves a las 16 horas sus 25 años de trayectoria, en un acto encabezado por su fundadora y representante legal, la profesora Nora Vicens, y su directora, la profesora Selva Rojo. Una gran cantidad de familias acompañó la celebración junto a sus niños, mientras que la música estuvo presente a través de la Banda de Música de la Municipalidad de Río Grande y la orquesta juvenil de Cono Sur.

La ceremonia permitió recorrer buena parte de una historia que comenzó a gestarse en 1999 y que, un año después, se convirtió en realidad. Dominó abrió entonces sus puertas con apenas dos salas, para niños de 2 y 3 años, y 26 familias que decidieron confiar en aquel proyecto que recién daba sus primeros pasos. En 2001 llegó la incorporación a la enseñanza oficial y comenzó una etapa de crecimiento que incluso obligó a la institución a mudarse en dos oportunidades hasta alcanzar su actual complejo edilicio.

Nora Vicens: “Fundar es construir un sueño”

Uno de los momentos centrales de la tarde llegó con las palabras de Nora Vicens, quien reconstruyó los orígenes de Dominó y definió lo que significó iniciar aquella aventura educativa hace un cuarto de siglo.
“Fundar es construir un sueño que parte de una experiencia y plantea un horizonte posible”, expresó. Vicens recordó que poner en marcha un proyecto educativo en tiempos difíciles significó también abrir oportunidades para las familias y crear un espacio donde los docentes pudieran desarrollar plenamente su vocación y potencial.

Su discurso tuvo también un fuerte contenido personal. Recordó la escuela rural primaria de Catamarca donde estudió durante su infancia y donde aprendió, según relató, a amar la tierra y la naturaleza. Evocó además su formación docente, la influencia del sistema preventivo de Don Bosco y su paso por el Instituto Superior del Profesorado de Río Grande, donde comprendió el valor de la excelencia académica.
Hubo espacio, además, para reconocer a quienes estuvieron desde los primeros días: su familia, docentes, mentores y aquellas primeras maestras que aceptaron el desafío cuando Dominó era apenas un sueño que comenzaba a materializarse.

Vicens recordó especialmente a María Esther Spiel y a las primeras docentes del Jardín, Marisa, Fernanda y Gabriela, así como a las numerosas educadoras que posteriormente fueron construyendo la identidad institucional. “En las salitas se enseña desde la vivencia y la experiencia”, sostuvo al describir una concepción educativa que busca acercar a los niños al conocimiento de su propia tierra y de su entorno.

“Educar implica transformar vidas que luego transforman entornos”, resumió la fundadora durante una intervención en la que también agradeció a las familias que durante estos 25 años eligieron la institución y al personal que diariamente sostiene el trabajo educativo.
Y dejó una frase que sintetizó buena parte del sentimiento de la jornada: “Sus hijos e hijas son la razón de ser de Dominó”.


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Aire Libre FM 96.3
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