Jokten, la cervecería fueguina que lleva más de 13 años produciendo y hasta cultiva su propio lúpulo
Maximiliano Andrada, uno de los integrantes de Jokten junto a Guillermo Lambert y Domingo Andrada, habló con Aire Libre sobre la historia del emprendimiento cervecero que nació hace más de 13 años a partir de la experimentación y el aprendizaje. Hoy, ya como cervecería habilitada, elaboran distintas variedades de cerveza artesanal tipo ale y lograron incluso producir su propio lúpulo en Tierra del Fuego.
Lo que comenzó como una inquietud y con un pequeño equipo de apenas 50 litros terminó convirtiéndose, más de una década después, en un emprendimiento cervecero fueguino que continúa produciendo y proyectándose hacia el futuro.
Jokten es llevado adelante por Maximiliano Andrada, Guillermo Lambert y Domingo Andrada, quienes comenzaron cuando la cerveza artesanal todavía tenía poca presencia en Río Grande y la información disponible era mucho más limitada que en la actualidad.
“Ya hace más de 13 años que estamos en el rubro. La realidad es que estábamos como muy perdidos. Conocíamos algunas cosas por nombre, pero no llegaba mucha información acá, así que fue una cuestión de empezar a investigar y a prueba y error”, recordó Maximiliano Andrada.
Los primeros ensayos fueron en pequeña escala.
“Teníamos un equipo chiquito de 50 litros y tenemos un cuaderno, que guardamos con mucho cariño, donde hicimos cervezas de trigo, cervezas negras, rojas, rubias, IPA; era probar a ver qué salía mejor”, contó.
Ese cuaderno terminó convirtiéndose en una especie de registro de los primeros pasos del emprendimiento.
Andrada destacó además un detalle de aquella etapa: “Por suerte nunca tiramos nada, ese es un dato no menor”.
Con el tiempo fueron incorporando conocimientos que en aquellos comienzos desconocían, desde la influencia que tiene el perfil del agua hasta la elección de las levaduras correspondientes a cada estilo.
Cervezas ale como identidad
Jokten se especializó principalmente en cervezas tipo ale.
“Nosotros hacemos cervezas ale. Lo que se conoce tradicionalmente son las lager, que son cervezas más ligeras. Nosotros somos más de las ale, que son un poquito más densas y hay mucha más variedad en colores”, explicó.
La comercialización tampoco apareció desde el primer día. Inicialmente elaboraban para consumo propio, hasta que un amigo llevó algunas botellas a reuniones con compañeros de una fábrica.
“Un amigo que trabajaba en fábrica nos preguntó qué onda eso y si no le vendíamos una. Llevó la cerveza para probar, gustó y a raíz de eso nos empezaron a comprar cajones”, recordó.
En aquel momento ni siquiera utilizaban redes sociales.
“No teníamos ni página. Era solamente el boca a boca”, señaló.
El prejuicio con las cervezas negras
La experiencia con los consumidores también les permitió conocer qué estilos generaban mayor aceptación y cuáles encontraban más resistencia.
Andrada mencionó especialmente el caso de las cervezas negras.
“Las cervezas negras son como las más rechazadas porque te dicen que son fuertes y, en realidad, no. Depende del estilo, porque dentro de las cervezas negras hay varios: tenés más amargas, tenés un poco más dulzonas”, explicó.
Para el productor, muchas veces se trata de una cuestión visual.
“Me parece que es un poco de prejuicio hacia el color nada más, porque está hecha con la misma malta, que tiene un grado de tostado un poco más intenso y eso es lo que da el color”, detalló.
El desafío de producir lúpulo en Tierra del Fuego
Uno de los pasos más particulares del emprendimiento comenzó en 2019, cuando decidieron intentar cultivar su propio lúpulo.
El primer ensayo no salió como esperaban.
“Tuvimos una primera siembra que no dio. Fue de un solo estilo, Cascade. Eran diez rizomas que no agarraron”, recordó.
Pero decidieron intentarlo nuevamente.
“La segunda siembra fue de cinco o siete estilos y agarraron todos. A partir de eso empezamos con esa producción y, en la actualidad, nos abastecemos de nuestro propio lúpulo”, contó.
Ese lúpulo se utiliza especialmente en las cervezas IPA que elaboran.
“Lo utilizamos como perfume y no tanto como amargor, es más como perfume”, explicó.
Producir donde, en teoría, no debería producirse
El desafío no era menor por las condiciones climáticas de Tierra del Fuego.
“En realidad no debería dar acá por el tema del viento. Nosotros no tenemos el clima de otros lugares productores, pero sí tenemos la cantidad de horas de luz y eso fue lo que ayudó”, señaló Andrada.
Más de 13 años después de aquel primer equipo de 50 litros, Jokten continúa sosteniendo una producción nacida íntegramente de la experimentación, con recetas desarrolladas durante años y la incorporación de materia prima cultivada en la propia provincia.
En un escenario económico complejo, sus integrantes mantienen el objetivo que impulsó aquel primer intento: seguir produciendo cerveza artesanal fueguina y lograr que el proyecto perdure en el tiempo.
(EN EL AUDIO LA ENTREVISTA COMPLETA)
Aire Libre FM 96.3







