DIA 52: Tragedia en el Cabo Peñas
Cabo Peñas está ubicado aproximadamente a 15 kilómetros de la ciudad de Río Grande hacia el sudeste. Hoy se puede acceder a él como una senda turística de muy baja complejidad. Esta zona de marisqueo siguió y sigue siendo utilizada por los pobladores riograndenses, pero ha dejado recuerdos de algunas tragedias. Dentro de las más recordadas tenemos la de la familia Chenú.
La zona del Cabo Peñas presenta en su bajamar una amplia costa con una restinga muy rica en moluscos y bivalvos. Pero al subir la marea, no queda nada más que un gran acantilado de 30 metros de altura; es decir que su costa debe definirse como barrancosa y de arenas. Por acción del viento y el mar -agentes de erosión- podemos encontrar en este paraje formaciones muy llamativas de rocas sedimentarias, que van cambiando y remodelándose constantemente.
En el espacio Inter mareal, cuando la marea baja, su Restinga Peñas ha provisto de alimento a las sociedades pedestres que habitaron la zona norte hasta inicios del siglo XX, las cuales en su lengua lo conocían como “oije amisk”, es decir “lugar de pesca-abajo.”
La familia Chenú, desconocía las dinámicas de las bajas y pleamares, y de las características particulares de la zona de Cabo Peñas, acudió ese fin de semana a marisquear a la zona del Cabo Peñas. “…aprovechando una tentadora explanada, se internaron peligrosamente, sin notar que la marea estaba en creciente. Cuando se alertaron, y reaccionaron del peligro inminente, la marea subía velozmente. Trataron de escapar, pero ya el agua los había encerrado en un mortal círculo, de manera irreparable.”
Hacia finales de la década del ’50, cuando la Misión Salesiana aún contaba con su régimen escolar entre los meses de septiembre a mayo -dado nuestros rigurosos inviernos-, arribaron a la escuela los pequeños Alberto y Roberto Chenú.
La Misión Salesiana cumplía funciones educacionales, con una organización de pupilaje y solo brindaba escolaridad primaria por lo cual los hermanos ingresaron a 2do y 3r grado respectivamente. Unas semanas más tarde, estos niños quedaron huérfanos ya que sus padres habían fallecido.
El padre Salesiano Muñoz fue el encargado de trasmitirle este trágico accidente a los niños Chenú que quedaron como pupilos en forma permanente en la Misión Salesiana.
Con el paso de los años, ambos hermanos se asentaron definitivamente en nuestra ciudad, siendo Alberto Chenú un reconocido maestro e historiador riograndense.
Desde 1916, en Cabo Peñas se encuentra un faro automático que guía a los navegantes en esta zona tan difícil en su tránsito hacia el Canal Beagle.
(🎙) Aire Libre FM 96.3:





