Permitirán fogatas en Cabo Domingo, por el Gauchito Gil

Por la popular veneración del Gauchito Gil, cuya muerte se recuerda este 8 de enero, el Municipio de Río Grande hará una excepción y permitirá que ese día se puedan realizar fogatas en el Cabo Domingo, lo cual está prohibido durante todo el año. Para garantizar que las celebración se realice con total tranquilidad y evitar inconvenientes, trabajarán en forma coordinada Defensa Civil Municipal y la Dirección de Plan de Manejo de Fuego de la Provincia.
Pedro Franco, director de Defensa Civil de la Municipalidad y Roberto Sosa, a cargo del Plan Manejo de Fuego Zona Norte; estuvieron en los estudios de AIRE LIBRE FM y confirmaron que habrá un trabajo coordinado entre ambas áreas para brindar apoyo logístico de seguridad en el sector de Cabo Domingo donde existe un santuario del Gauchito Gil.
En la devoción a este santo popular, mucha gente concurre al lugar el día anterior para pernoctar frente al Santuario y enciende fogatas para calefaccionarse. El encendido del fuego en el Cabo Domingo está prohibido durante todo el año, pero por este festejo en particular se resolvió hacer una excepción y permitir que la celebración se pueda llevar adelante, solicitando a la gente que tome los recaudos pertinentes para evitar inconvenientes, sobre todo porque habrán jornadas de fuertes vientos.
Otro aspecto en los que Defensa Civil trabajará, será en la coordinación de la seguridad en el tránsito vehicular, teniendo en cuenta que muchos de los devotos concurren al santuario montados a caballo. “Vamos a buscar restringir los riesgos lo máximo posible”, dijo Pedro Franco, responsable del organismo de seguridad dependiente del Municipio.
La veneración del Gauchito Gil se comenzó a dar a partir de su muerte, que para algunos historiadores se registró en el último tramo del siglo 19 y para otros historiadores en el comienzo del siglo 20, ya que no existen registros fehacientes sobre su existencia. Según la leyenda popular, antes de ser asesinado por una patrulla policial, prometió a su verdugo que si rezaba en su nombre su hijo moribundo sanaría, algo que finalmente ocurrió y convirtió al policía en el primer devoto.
El Gauchito Gil era para sus seguidores, una versión vernácula de Robin Hood, alguien que le quitaba a los más pudientes parte de sus pertenencias para repartirla entre los más pobres. Con el paso del tiempo su figura se transformó en uno de los personajes más venerados, incluso por personalidades de la farándula. Hoy sus altares se pueden encontrar en distintos puntos del país y también en la ciudad.

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