Proponen a Tierra del Fuego como sede de los Juegos Olímpicos de Invierno

Impensable hasta hace pocos años, la Argentina se consolida como una de las tablas de salvación del mundo olímpico, que en la asamblea de 2013 en Buenos Aires decidió cambiar para evitar morir. Tras los exitosos Juegos de la juventud, la última idea puede sonar a delirio, pero tiene razón de ser y sustento: unos Juegos Olímpicos de invierno 2030 en Tierra del Fuego con Buenos Aires como subsede.

Serían los «Juegos del fin del mundo», marca romántica que se ofrece incluso para 2026 si las tres candidatas que pugnan por ser sede (Milán, Estocolmo y Calgary) decidieran (o debieran) dar un paso al costado. «Anda que no sería una idea. sexy. ¡Oooh! Os cambiamos el calendario, si hace falta. Flexibilidad, amigo», dijo Juan Antonio Samaranch, hijo del que fuera presidente del COI por 21 años, y miembro del comité ejecutivo del organismo, a LA NACION. Samaranch sabe de lo que habla: de continuarse con el romanticismo gigantista, todo terminaría en catástrofe. Se hizo evidente el peligro ante Juegos cada vez más caros y una constante reducción del número de ciudades interesadas en ser sede. La embrionaria propuesta de Ushuaia Buenos Aires nace de la lectura de Gerardo Werthein, presidente del Comité Olímpico Argentino (COA), del momento que vive el COI de Tomas Bach, ese alemán enamorado de la Argentina. «El COI pide Juegos cada vez más sustentables y sencillos, y nosotros podemos ofrecer eso», dijo Werthein a LA NACION. Bach, que estuvo en el centro de esquí de Cerro Castor, quedó muy impresionado con la posibilidades de unos Juegos invernales en la Argentina. Toda una paradoja, porque los deportes de invierno son históricamente caros y elitistas en el país, una de las razones que impide su desarrollo a nivel más masivo. Werthein sueña con el esquí en Tierra del Fuego y los deportes de hielo en Buenos Aires, a tres horas de avión, con las instalaciones de Tecnópolis, la Sociedad Rural y el Parque Olímpico de Villa Soldati como sedes.

Los Juegos de invierno de Pyeongchang 2018 convocaron 3.000 deportistas. Los de verano, unos 10.500. Así y todo, ¿no sería un gasto absurdo e inviable para las circunstancias actuales del país? Werthein asegura que no. «El COI nos entregaría algo más de 900 millones de dólares por ser sede, y los Juegos no deberían ser caros. El objetivo es hacerlos cada vez más urbanos y sencillos. Los Juegos Olímpicos ya no son lo que eran».

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